25 maneras de convertirse en un mejor piloto de velamen.

Este artículo es una traducción del original “Twenty-Five Ways to become a better canopy pilot” (PDF) por Alan Martinez, en Febrero de 2011, publicado por la United States Parachute Association y la revista Parachutist, y se proporciona como un servicio por USPA. USPA no asume responsabilidad por la prestación de este servicio.


Mucha gente se aleja del paracaidismo debido a su habilidad con el velamen— temen lesionarse o tal vez sólo para evitar la situación embarazosa de un mal aterrizaje. Y las estadísticas demuestran que la parte más riesgosa de un salto empieza cuando un paracaidista se encuentra bajo un velamen completamente funcional. Pero no dejes que la falta de conocimientos o habilidades te alejen del deporte que te apasiona — hay muchas maneras de mejorar tu confianza y seguridad bajo un velamen. Incluso personas que ganan medallas y deslumbran a multitudes te dirán que ellos, también, tienen cosas que mejorar.

Lo que sigue es una lista de cosas simples que puedes hacer para mejorar tus habilidades en el manejo de velámenes. La lista empieza con ideas más básicas y va haciéndose gradualmente más compleja. Ya que algunas de las maniobras pueden ser riesgosas si se hacen de manera incorrecta, por favor, consulta a tu instructor antes de intentar cualquier maniobra con la que no estés familiarizado. Haz algunos Hop&Pops y realiza estos ejercicios con altura varias veces antes de intentarlos en el aterrizaje.

Las más importantes.

#1 – Filma tus aterrizajes.

Una buena manera de aprender lo que estás haciendo (bien ó mal) es viéndolo desde afuera. Pregunta a un compañero, plegador o incluso a alguien que no esté saltando que capture en video tres o cuatro de tus aterrizajes.

#2 – Consigue un instructor.

Consulta con tu instructor y pilotos de velámenes o viaja a una zona de saltos que tenga pilotos experimentados disponibles que te puedan asistir con tu progresión en el manejo de tu velamen. No es necesario encontrar al campeón mundial en pilotaje de velámenes — lo que quieres encontrar es al mejor entrenador en pilotaje de velámenes. Consulta con tus allegados y ve quién es realmente bueno entrenando sobre manejo de velámenes y continúa desde allí. Tener videos de tus aterrizajes previos ayudará a tu entrenador a saber desde dónde empezar. Lo que inviertas en el entrenamiento con un profesional será diez veces más redituable.

#3 – Se constante.

La falta de concurrencia puede llegar a ser uno de los mayores responsables cuando se trata de lesiones o muerte relacionadas al manejo de velámenes. Ya sea que estés nervioso por haber estado cinco meses inactivo o no, el hecho es que no estás tan bien equipado como lo estabas cuando eras constante para lidiar con las innumerables situaciones que te puedes llegar a encontrar. Salta seguido, y cuando regreses de un período extenso de no haberlo hecho, baja uno o dos cambios.

Las básicas.

#4 – Practica tu posición de aguante.

A menos que seas un entrenador activo o instructor o que hayas ido recientemente a una escuela militar, seguramente no has practicado tu posición de aguante desde hace un tiempo. Pero inevitablemente, llegará la hora en la que tengas que revolcarte en el pasto. Muchos paracaidistas atribuyen su supervivencia a malos aterrizajes a su posición de aguante. Esperar sentado con un brazo roto o tibia no es el momento en el que desearias haber practicado tu posición de aguante. Puedes practicarlo solo en el pasto, e incluso hasta talvez quieras progresar a practicarlo en los saltos.

La posición de aguante se lleva a cabo manteniendo tus manos abajo frente a tus caderas mientras flotas tu velamen para aterrizar, brazos al costado, y pies y rodillas juntas con las rodillas semiflexionadas justo antes de aterrizar. Dirige tu mentón hacia tu pecho. Mientras tus pies tocan el suelo simultáneamente, inclínate hacia un lado u otro para rodar sobre un lado de tu cuerpo. Debes hacer contacto primero con tus pies, luego la pantorrilla, el muslo y la cadera del mismo lado de tu cuerpo. Continúa rodando sobre tu costado y luego, finalmente, en diagonal sobre la espalda. Sigue rodando lo necesario para absorber la energía del aterrizaje. Si se hace de forma correcta, la posición de aguante no dolerá, y la práctica puede salvarte de ir a la sala de urgencias.

#5 – Pérdidas con comandos.

Antes de aprender qué tan rápido puede volar tu velamen, debes aprender que tan lento puede hacerlo. Mucha gente se siente incómoda volando sus velámenes en freno máximo porque el velamen puede colapsarse, devolviendo al paracaidista a una pseudo-caída libre. Sin embargo, debes saber qué tanto freno puedes aplicar a tu velamen antes de que se colapse. Si no puedes hacer entrar en pérdida tu velamen utilizando los comandos, colócate unos guantes y envuelve tus cuerdas de comando alrededor de tu mano. Seguro, va a ser aterrador, pero averiguar que tan lentamente puedes volar tu velamen es una experiencia muy educativa. Comprueba con el fabricante sobre las características de pérdida de tu velamen antes de realizar éste y el siguiente ejercicio. Los ejercicios de pérdida deben hacerse bien alto, a un mínimo absoluto de 2.500 pies.

#6 – Pérdidas con bandas traseras.

Este ejercicio es similar a realizar pérdidas con comandos, pero ahora utilizarás las bandas traseras. Las cuerdas de comando (cuerdas de frenado) están unidas al borde de fuga del velamen y lo que hacen es tirar de la cola hasta que empieza a cambiar el ángulo de ataque (la relación entre el ángulo de la cuerda del ala contra el ángulo del viento relativo). En contraste a una pérdida con comandos, accionar las bandas traseras mantendrá la misma forma del ala hasta que el ángulo de ataque es reducido al punto de pérdida. Una vez más, estás tratando de aprender a “sentir” tu velamen antes de y durante una pérdida — visualmente, el sonido, la sensibilidad que tu velamen tiene en comparación a vuelo total. Realiza estas maniobras por encima de los 2.500 pies. (Algunas personas pueden no tener la fuerza necesaria para realizar este ejercicio, particularmente si están volando velámenes muy grandes, cargados de manera muy liviana.)

#7 – El punto óptimo.

Cada velamen deportivo moderno tiene lo que la industria llama el “punto óptimo”, el punto de tracción de comandos en el cual el velamen se nivela, detiene su descenso y convierte la cantidad perfecta de velocidad horizontal a una cantidad igual de sustentación. El punto óptimo va a ser distinto para cada velamen y en diferente carga alar en el mismo velamen. Este punto además va a cambiar dependiendo de la velocidad del velamen. Comienza encontrando este punto cuando el velamen está volando en forma natural, de vuelo completo sin ninguna velocidad adicional inducida con un giro o tracción de bandas delanteras. Hay tres maneras diferentes de encontrar el punto óptimo, y para ser más preciso, debes probarlas todas.

Para usar el primer método, mira el horizonte mientras traccionas firmemente los comandos. Cuando el horizonte parece dejar de venir hacia ti (o si ya no sientes que estás avanzando hacia él), este es el punto óptimo.

El segundo método analiza qué tan lejos pendulas hacia delante mientras aplicas frenos. En vuelo total, tu cuerpo colgará hacia la parte trasera del velamen, en algún lugar entre las cuerdas C y D. Mientras vas aplicando tracción a los comandos, el punto en el que quedas colgado entre las cuerdas A y B es el punto óptimo.

El último método, que deberías probar sólo si tienes mucha altura y espacio aéreo despejado, consiste en cerrar los ojos y sentir cómo el velamen detiene su descenso mientras aplicas tracción de comandos. Ésta es la más asustadiza pero la manera más eficiente de descubrir el punto óptimo.

Estos tres ejercicios deberían requerir utilizar siempre la misma fuerza al traccionar los comandos. Una vez que hayas determinado dónde está el punto óptimo, mira dónde están tus manos para referencia futura. Mientras más conozcas este punto, más secretos de manejo de velamen podrás averiguar.

#8 – Giros con bandas traseras.

Los paracaidistas están obligados a realizar giros con bandas traseras antes de recibir su licencia A, pero muchos se olvidan de ello tan pronto como ese ítem es firmado en su cartilla de progresión. Una razón por la que a los paracaidistas se les enseña a realizar giros con bandas traseras es porque es la manera más eficiente de evitar e impedir colisiones de velámenes inmediatamente después de la apertura.

Traccionar cualquiera de las bandas traseras cuando los comandos están guardados tiene un poderoso impacto, ya que los comandos todavía están tironeando de la cola del velamen. En cambio, tirar de una banda trasera una vez que los comandos están liberados derrama el aire por el lado contrario del velamen mientras lo dobla o inclina ligeramente. Algunos paracaidistas llaman ésto un giro tipo “cola de pescado” (del inglés, fishtail turn).

Practica giros con bandas traseras con tus comandos guardados y con los comandos liberados hasta que sepas la cantidad de fuerza que necesitarás para realizar giros de 90 grados usando cada método. Intenta obtener una respuesta con la mínima cantidad de fuerza. Una vez que te sientas realmente cómodo, practica volar tu patrón utilizando únicamente las bandas traseras, con la menor cantidad de fuerza posible. Podrás encontrarte que necesitarás disminuir las alturas de tu patrón ya que estarás perdiendo menos altura durante los giros — o simplemente estira las distancias de tu patrón y mantén las mismas alturas.

#9 – Giros con arnés.

Cada piloto de velámenes de alta performance conoce y utiliza su arnés para realizar giros, pero la mayoría de los otros paracaidistas raramente hacen ésto intencionalmente. Sin embargo, te darás cuenta que a medida que el tamaño de tu velamen disminuye y tu carga alar se incrementa, tu velamen se volverá más y más sensitivo al accionar del arnés, sea ésto intencional o no. Arneses completamente articulados y velámenes elípticos intensifican más este efecto.

Practica utilizar tu arnés para realizar giros de 90 grados igual que como lo haz hecho con tus bandas traseras — intenta utilizar la menor cantidad de fuerza posible. Una vez que lo hayas marcado, intenta volar tu patrón de aterrizaje utilizando solamente el accionar del arnés. Luego reflexiona sobre qué tan diferente se siente de utilizar los comandos e incluso diferente a utilizar las bandas traseras.

El accionar del arnés produce giros muy suaves y balanceados, mucho más que los giros con comandos. Tu peso se mantiene centrado bajo el ala a través del giro, y el ala no se deforma como lo hace cuando un comando o banda tira de un área del velamen. Averigua cuál de estas maniobras y combinaciones de maniobras producirán el giro más eficiente con el menor accionar y una mínima pérdida de altitud.

Ten en cuenta que los giros con arnés aumentarán la cantidad de altura que pierde un velamen mientras más tiempo se lo utilice. Por ejemplo, sin agregar ningún accionar extra,  la segunda porción de 90 grados de un giro de 180 grados será más rápida y pronunciada que la primer porción de 90 grados. Los paracaidistas deberían comenzar practicando giros de menos de 90 grados y proceder cuidadosamente desde allí.

#10 – Giros frenados.

Los giros frenados permiten cambiar la dirección 90 a 180 grados sin perder tanta altura. Habrá veces que esta técnica va a ser más útil que utilizar el arnés, bandas traseras o solamente comandos. Primero, encuentra el punto óptimo y limita tu tasa de descenso. Luego, mientrás estés en vuelo frenado, utiliza más comando en un lado, menos en el otro o una combinación de los dos para hacer tu giro. Una vez que hayas completado el giro, lentamente regresa a vuelo pleno. Cambiar tu dirección durante un un giro frenado lleva más tiempo que hacerlo con un giro regular de comandos, y la tasa de giro y tasa de descenso serán más bajas — ten ésto en cuenta si planeas utilizar giros frenados para evitar un obstáculo. Por supuesto, mientras más altura tengas y más consciente estés, más opciones tendrás a tu disposición. Siempre planea con antelación para asegurarte de que tienes suficiente espacio y altura para permitir que cualquier maniobra que utilices funcione adecuadamente.

Da en el blanco.

#11 – Aproximación con frenos.

Esta es una habilidad con la que de alguna manera deberías estar familiarizado si has completado el programa de estudio en la última década, ya que ésta y los aterrizajes con frenos están incluidos en el Certificado de Competencia A. Una aproximación con freno significa que volarás todo o parte de tu patrón de aterrizaje con frenos. Frenar tu velamen cambia su trayectoria de planeo — si vas viento en contra, ésto te permitirá “hundirte” en el aterrizaje, ya que utilizar los frenos disminuirá la velocidad de avance del velamen pero manteniendo su tasa de descenso casi constante. Ya que ya has hecho la práctica de pérdida inducida por comandos, deberías saber cómo evitar que tu velamen se colapse y deberías tener  una buena idea de cual es tu rango de control.

Comienza este ejercicio volando con 20% a 25% de frenos durante tu patrón regular, manteniendo las mismas alturas del patrón, distancias y puntos de referencia. En tu maniobra viento a favor, notarás que recorres más distancia y pierdes menos altura que en vuelo pleno. Inversamente, recorrerás menos distancia y tendrás menos velocidad horizontal  de lo que tendrías a vuelo pleno  cuando vueles viento en contra en tu aproximación final. La velocidad del viento y la cantidad de freno que apliques puede crear un amplio rango de trayectorias de planeo,  así que practícalo mucho en condiciones variables.

Mientras te acercas a tu aterrizaje, regresa lentamente a vuelo pleno. Deja suficiente tiempo para que el velamen regrese a su velocidad normal, apunta por 8 a 10 segundos de vuelo normal antes de tocar tierra. Pronto, serás capaz de predecir dónde estarás aterrizando, incluso volando con frenos. Mientras te vas sintiendo más cómodo, reduce el área de tu objetivo o intenta volar incluso con más profundidad de freno (probablemente quieras usar menos de 50% de frenos por motivos de seguridad). Mientras más cantidad de frenos utilices, más se picará tu velamen cuando los liberes, y debes estar listo para responder rápida y correctamente. Trabaja en estas habilidades gradualmente sobre docenas de saltos, recordando mantener una ventana segura de 8 a 10 segundos para picar tu velamen antes de realizar el flare de tu aterrizaje.

#12 –  Aterrizajes con frenos.

Esta habilidad, combinada con la aproximación con frenos, realmente te ayudará el día que estés volando tu reserva al medio del patio de alguien. Cuando practiques un aterrizaje con frenos, aplica alrededor de 20% o 25% de frenos mientras giras a tu aproximación final y mantenlos allí. Necesitarás ajustar tu altura y velocidad de flare mientras te preparas para aterrizar. Mientras tu velamen vuela más lento, responderá como si fuese más grande, un velamen menos responsivo, así que si estás volando en 20% de frenos, has tu flare alrededor de un 20% más alto y cerca de un 20% más fuerte (estos números se volverán menos y menos confiables mientras vayas aumentando la cantidad de freno que le des al velamen). Sentirás que tu flare parece clavarse más. Asegúrate de que tienes la sensación de esta maniobra varias veces en altura antes de intentarla cerca de la tierra, pero ten en cuenta que sin una referencia de tierra puede ser difícil visualizar cómo una aproximación con frenos y el flare funcionarán durante el aterrizaje. Empieza conservador, y prepárate para caer con posición de aguante.

#13 – Precisión.

Se podría escribir un libro entero sobre el tema precisión de velámenes, así que aquí hay solo algunos de los puntos principales a considerar. Antes que nada, si quieres mejorar tu precisión, desarrolla un sistema. En las mismas condiciones de viento, vuela el mismo velamen, vuela el mismo patrón y ve donde aterrizas. Si estás fuera, ajusta tu patrón como corresponda.

No cambies las alturas de tu patrón — cambia el punto de entrada y mueve el patrón completo. Algunos de éstos son solo cuestión tiempo y práctica hasta que empiezas verdaderamente a entender cómo actúa tu velamen en diferentes condiciones de viento —vientos fuertes, vientos suaves, vientos en contra y vientos a favor.

Otra técnica —una que puede ser de mucha ayuda para regresar a la zona de saltos desde un punto lejano— es mirar un punto fijo en el paisaje delante tuyo estando en la maniobra final. Siempre hay una parte del paisaje que pareciera como si se estuviera alejando de uno y otra que pareciera que se está acercando. Hay además un punto justo entre éstos que no pareciera moverse para nada — allí es donde vas a aterrizar si no haces nada para ajustar tu trayectoria de planeo. Si tienes un largo planeo después de tu flare, ajusta tus comandos o bandas, o swoop, luego estarás aterrizando más allá de ese punto. Esta técnica puede ayudarte a identificar un obstáculo en el aterrizaje, y luego puedes usar tus otras habilidades para hacer un aterrizaje corto, largo o fuera de ángulo de él.

#14 – Lidiando con puntos lejanos.

Cualquiera con más de una docena de saltos ha tenido a experimentado puntos lejanos (malas apuntadas). El mejor plan de acción puede depender en lo que los vientos están haciendo y tus conocimientos sobre tu velamen. Aveces un velamen particular con una carga alar particular recorrerá más distancia si su piloto aplica una pequeña cantidad de tracción de comandos, mientras otros recorrerán más distancias si se accionan las bandas traseras, y algunos tendrán una mejor performance cuando se lo deja en vuelo pleno. Para complicar aún más la cuestión, la dirección en la que sopla el viento —ya sea a tus espaldas o de frente— puede hacer una gran diferencia en la manera en que tu velamen se comporta. Para averiguar cómo sacar el mejor provecho de tu velamen, vuélalo en varias configuraciones en varias condiciones. Presta específica atención a cuanta distancia cubre tu velamen dadas las variables.

#15 – Giros coordinados.

Un giro coordinado —utilizando el peso de tu cuerpo para apoyarte en el arnés mientras miras en la dirección de vuelo, rotando tu cadera y torso en la dirección del giro mientras aplicas tracción a los comandos— produce suaves y balanceados movimientos. Hay más que solo razones de seguridad para mirar en la dirección de tu giro —además te ayuda a enfocar tu atención visual y física a donde planeas moverte. Si bien no pareciera ser una habilidad de precisión, te sorprenderás al notar cuanto efecto puede tener.

Para hacer un giro coordinado, alinea tu cabeza, hombros y cadera y apóyate sobre el arnés,  alineando la geometría de tu equipo para poner suficiente peso en el lado correcto del velamen antes y durante tu accionar de comando o banda. Esta clase de coordinación te dará giros de máxima performance y se vuelve incrementalmente importante a medida que vas volando velámenes mas pequeños y responsivos. Quizás quieras utilizar arneses y sistemas de contenedores de geometría variable (por ejemplo, anillas de cadera y pecho) para ayudarte a enfatizar tus giros y mejorar el vuelo de tu velamen en general.

Una vez que hayas hecho tu apertura, realizado el chequeo de controles y establecido donde estás bajo tu velamen, puedes querer aflojar tu banda de pecho, lo que permitirá que las bandas se separen y el velamen se achate. Un velamen vuela mejor cuando se asemeja más a un ala que a la forma encorvada causada por la tensión de una banda de pecho ajustada. Además puede que quieras colapsar y guardar tu slider. Colapsar el slider reduce la resistencia y te permite ver mejor tu velamen, y guardar el slider ayuda a que las bandas se ensanchen y el velamen se achate.

Pequeños pasos.

Como siempre, discute cualquier nuevo ejercicio con un instructor o entrenador de pilotaje antes de intentarlo en el aire. Realiza los ejercicios de la siguiente sección solo después de que seas capaz de aterrizar consistentemente bien viento en contra. Si te encuentras en problemas—por ejemplo, dirigiéndote hacia un obstáculo o volando demasiado rápido— recuerda terminar volando a través de tu aterrizaje. Si bien, tal vez no termines parado con precisión y pose,  siempre termina tu flare con posición de aguante y estando preparado para un aterrizaje duro.

#16 – Aterriza con viento cruzado.

No hagas que te sancionen en tu zona de saltos por aterrizar perpendicularmente a los demás paracaidistas, en cambio, has un Hop&Pop o abre alto, y has saber a los otros paracaidistas de tu carga que vas a aterrizar con viento cruzado intencionalmente. Empieza con el viento cruzado ligeramente, solo 30 a 45 grados de la dirección del viento. Este aterrizaje requiere que hagas un flare casi con normalidad, pero con más presión constante en el lado del velamen que está hacia el viento. Tal vez quieras apoyarte ligeramente hacia ese lado en tu arnés.

En aterrizajes de viento cruzado, aún debes volar paralelo al piso pero compensando el viento que te empuja en ángulo. Lo que buscas es usar la mínima cantidad de fuerza necesaria para volar derecho y aguantar el viento cruzado. Si traccionas menos que la cantidad correcta, vas a ser empujado con el viento;  si la fuerza es mayor vas a girar durante tu flare. Mantén el ala nivelada y sobre tu cabeza lo más posible. Mientras más de éstos hagas, más los vas a disfrutar. Inicialmente, has estos ejercicios con poco viento y trabaja con el objetivo de lograr saltar con 15 a 20 km/h de viento cruzado solo una vez que hayas obtenido la capacidad de hacerlo bien con velocidades de viento menores.

#17 – Aterriza en una ligera pendiente cuesta arriba o cuesta abajo.

Incluso si tu zona de saltos es uniformemente plana, algún día es probable que tengas que aterrizar en una pendiente. Si practicas tus aterrizajes únicamente en superficies planas,  incluso tierra, nunca vas a mejorar tus técnicas para el día que aterrices fuera en algún boogie. Busca un reto ligeramente cuesta arriba o cuesta abajo, y mientras haces tu flare, ajusta el control de tu accionar para aterrizar suavemente sobre la elevación cambiante. Si estás aterrizando cuesta arriba, vas a necesitar hacer un flare más potente y probablemente más rápido para lograr que el velamen gane una pequeña cantidad de sustentación y así tu trayectoria de vuelo sea igual a la del terreno elevado. Si estás por aterrizar en un terreno cuesta abajo, vas a necesitar hacer un flare con menos potencia inicial y probablemente más lento para permitir que la trayectoria de vuelo del velamen continúe descendiendo mientras intentas igualar la pendiente hacia abajo.

#18 – Aterriza viento a favor.

Este es otro ejercicio que debes hacer en un paso separado y anunciarlo a los demás paracaidistas de tu carga antes de intentarlo. Ya que aterrizar viento a favor requiere que vueles un patrón de aterrizaje opuesto al de paracaidistas aterrizando viento en contra, es crítico que realices este ejercicio sin tráfico de otros velámenes en el aire.

Comienza probando aterrizajes sin viento y progresa lentamente a hacer aterrizajes con 7 -o 10- km/h (4 -o 5- millas por hora) de viento a favor a medida que vas mejorando volar tu velamen. Como vas a estar volando sobre el piso más rápidamente y durante una distancia horizontal más larga, puede que necesites hacer tu flare más gradualmente así no gastas toda tu sustentación de inmediato. A medida que desaceleras, asegúrate de hacer un flare que utilice todo el largo de tus brazos y continua volando tu velamen hasta que llegue a detenerse. Mantén tus pies sin tocar el piso todo lo posible. Dependiendo de tu velocidad cuando apoyes tus pies, puede que necesites correr el resto del aterrizaje o deslizarte hasta parar. Ya que hay muchas posibilidades de lastimarte con aterrizajes viento a favor, procede con extremo cuidado y estate preparado para caer si lo fuese necesario.

Los aterrizajes con viento a favor pueden dar miedo, pero esta habilidad puede venirte bien en días con vientos tranquilos y variables o en una situación en la que te veas obligado a aterrizar fuera de tu zona en la que aterrizar viento a favor es preferible a realizar un giro bajo para evitar un obstáculo.

#19 – Flare con giros.

Debes usar flare con giros en esas menos-que-ideales situaciones cuando necesites esquivar un obstáculo peligroso (como un pozo u otro paracaidista) mientras estás haciendo el flare. Puede significar la diferencia entre tener huesos rotos y salir caminando de un susto. Los flare con giros son lo que uno se imagina —girar el velamen durante el flare de aterrizaje— y son, de alguna manera, similares a los giros chatos. Para hacer un flare con giro, alinea tu maniobra final viento en contra para el aterrizaje, y a medida que empiezas a hacer el flare para aterrizar tu velamen, agrega apenas un poco más de tracción a un comando para cambiar tu encabezado. Esto requiere de cierta fineza y es mejor practicarlo bajo la supervición de un instructor de pilotaje experimentado.

Comienza haciendo giros con flare de 5 a 10 grados y trabaja hasta que puedas hacer giros de 45 grados de manera segura. Si eres muy agresivo con esta maniobra, te encontrarás cayendo y rodando; progresa lentamente, y tendrás una habilidad útil en tu bolsillo. Ésta es una habilidad que es esencial practicar en las alturas antes de intentarla en cualquier lado cerca del piso. Y recuerda aplicar las habilidades que has aprendido previamente como giros con tu arnés para maximizar tu eficiencia.

Procede con precaución!

Transicionar a giros y control de acciones más complejos, como utilizar una combinación de bandas delanteras y traseras mientras pasas a comandos, requiere entrenamiento y práctica. Asegúrate de recibir entrenamiento para cualquier nueva maniobra y practica las nuevas habilidades en un área despejada sobre los 2.500 pies. El uso de audibles y altímetros visualmente digitales puede ayudarte a aprender qué tanta altura pierdes con un tipo particular de maniobra. Recuerda que debes siempre mantener tus comandos firmemente en tus manos cuando vuelas tu velamen, especialmente cuando realizas maniobras con las bandas.

Las maniobras de alta performance requieren accionar de bandas —no de comandos. Tirar de un comando no es la manera de iniciar una inmersión de alta performance. Aunque pueda no parecer intuitivo, una maniobra de bandas traseras o delanteras puede ser actualmente más segura y más controlable que un giro de comandos. Usar los comandos crea más resistencia en un lado del velamen y permite que el lado opuesto “le gane” al lado frenado mientras el lado frenado pierde su velocidad y por consiguiente su maniobrabilidad. A ésto se lo conoce como frenado diferencial.

El único y más importante factor en la maniobrabilidad de un velamen y poder de flare es la velocidad aerodinámica del velamen. Una maniobra de bandas aumenta la velocidad del velamen y por consiguiente incrementa su maniobrabilidad. Cada parte de tu velamen continúa volando durante una maniobra de bandas, mientras que un giro de comandos deja una ventana de tiempo en la cual el velamen no es tan responsivo. (Por ejemplo, si traccionas rápidamente un comando y luego intentas volar el velamen en la dirección contraria, el velamen puede responder perezosamente o generarse una rosca de cuerdas. Pero si intentas la misma maniobra utilizando solamente las bandas delanteras seguida por comandos, todavía podrás mantener el control de rumbo y ángulo de ataque del velamen.).

#20 – Aterriza con bandas traseras.

Aterrizar sin el uso de comandos puede parecer intimidante,  pero es una habilidad práctica que puede ser de ayuda. Ya que el velamen tiene el potencial de entrar en pérdida más abruptamente cuando haces el flare solamente con tus bandas traseras, debes intentar esta maniobra en altura numerosas veces antes de intentar aterrizar de esta manera. Si bien es posible aterrizar muchos velámenes haciendo el flare con las bandas traseras, hay un riesgo más alto de lo normal de daño si lo haces incorrectamente. Píde consejos a un instructor de pilotaje experimentado, basado en tu nivel de habilidades y tu tipo de velamen, sobre si deberías hacer esta maniobra para aterrizar o si simplemente deberías practicarla en altura. Recuerda que a medida que tu carga alar se incrementa, también lo hace la velocidad de tu velamen. Mientras más carga alar tengas, más rápido te irás moviendo cuando el ala finalmente entre en pérdida y te suelte en el piso.

Durante ésta (y cualquier) maniobra, asegúrate de tener los comandos en tus manos, ya que puedes necesitar rápidamente decidir utilizarlos para hacer el flare. Tus cuerdas de comando deberían ser lo suficientemente largas para que puedas tener los comandos en tus manos sin deformar el ala o incapacitarte a realizar cualquier maniobra. Dejar ir los comandos es una receta para el desastre.

Hacer el flare con tus comandos tironea la mitad trasera de tu velamen y cambia su ángulo de ataque; Hacer el flare con bandas traseras cambia el ángulo de ataque sin cambiar la forma del ala. El rango de movimiento de tus bandas traseras es mucho menor, y va a ser mucho más sensible al accionar que tus comandos. Tu velamen además no se detendrá tan rápidamente como lo haría si estuvieses usando los comandos. En otras palabras, estos aterrizajes serán más rápidos, y deberías inicialmente intentarlos un día con 11 a 16 km/h (7 a 10 millas por hora) de viento.

Puedes aplicar tracción a las bandas traseras empujándolas hacia afuera o simplemente tirando de ellas. A medida que tu velocidad de avance disminuya, necesitarás gradualmente ir agregando más tracción a las bandas traseras para cambiar el ángulo de ataque para el aterrizaje.

#21 – Recuperar giros bajos.

Este ejercicio te enseña cómo detener una inmersión agresiva, una habilidad crítica para dominar antes de comenzar a hacer giros agresivos. Este ejercicio, que debe ser hecho en altura, es una continuación de uno de los ejercicios para obtener tu Certificado de Competencia A: “Realiza un giro de 90 grados de máxima performance con comandos, seguido inmediatamente por un giro de al menos 180 grados en la dirección contraria.” Esta maniobra figura en las cartillas para obtener la licencia A para que los alumnos aprendan los límites de un giro escarpado, y enseña como evitar roscas de cuerdas a baja altura. Sin embargo, paracaidistas más experimentados pueden hacer el mismo ejercicio para aprender cómo detener un giro radical, ya sea inducido con comandos o bandas.

Para practicar la recuperación de giros bajos, con mucha altura y espacio alrededor tuyo, ponte en un giro escarpado de 90 grados inducido con comandos. Aplica el comando contrario a mitad del giro, y luego aplica presión adicional a ambos comandos. En otras palabras, baja un comando, iguala el otro comando a éste, y luego “empuja” ambos comandos equitativamente, deteniendo el giro y minimizando la pérdida de altura. Intenta esto varias veces con mucho espacio a tu alrededor y a mucha altura. Sabrás que lo estás haciendo bien cuando sientas la tensión de tus bandas de piernas tirando hacia arriba.

*** Los paracaidistas deben considerar hacer aterrizajes de velocidad inducida sólo después de recibir instrucción y practicar extensivamente bajo la supervisión de un entrenador de pilotaje experimentado. Si bien la instrucción sobre pilotaje de velámenes reduce el nivel de peligro involucrado, el riesgo de lesión o muerte sigue en aumento significativamente cuando se realizan aterrizajes de alta performance. Aunque algunos paracaidistas desearían aprender cómo realizar este tipo de aterrizajes, no hay un requerimiento para que alguno lo haga. ***

#22 – Detener una inmersión.

Este ejercicio enseña la recuperación de maniobras de bandas delanteras, ya que la velocidad inducida por las maniobras de bandas delanteras pueden ser riesgosas, particularmente cuando se realizan cerca del piso. Debes aprender cómo detener una inmersión de bandas delanteras antes de siquiera considerar utilizar una maniobra de bandas delanteras para aterrizar. Además, recuerda que nunca, jamás debes “latiguear” un comando cerca del piso, ya que perderás el control del velamen y te arriesgas a serias lesiones o muerte.

Para asegurarte de que puedes recuperarte de una maniobra de bandas pobremente ejecutada, intenta este ejercicio con altura y mucho, mucho, espacio a tu alrededor: Induce un giro de banda delantera y detenlo con ambos comandos. Aplicar la acción de ambos comandos sacará tu velamen de la inmersión casi inmediatamente. Luego de que te sientas cómodo, continúa el ejercicio experimentando con la aplicación de más comando del mismo lado y del lado opuesto de la inmersión de banda delantera. Es muy probable que averigües que utilizar tus comandos apropiadamente te permitirá tanto controlar cómo salir rápidamente de la inmersión como el encabezamiento. Esta maniobra puede salvar tu vida si alguna vez inicias un giro demasiado bajo y necesitas detenerlo inmediatamente y tener tu ala nivelada.

Aunque utilizar bandas traseras puede ayudarte a girar, hacer un flare u optimizar un giro de alta performance, no es una manera efectiva de detener una inmersión.

#23 – Aproximación de doble banda delantera.

La manera más segura de aprender como aterrizar accionando una banda delantera es utilizando inicialmente ambas bandas delanteras. Ya que las maniobras con una sola banda delantera aceleran tu dirección hacia la tierra al cambiar la inclinación de tu velamen, puede ser difícil adaptarse al cambio visual y al incremento de velocidad. La mayoría de los paracaidistas están acostumbrados a mirar por sobre sus hombros para girar en básica y final durante sus patrones de aterrizaje, pero el radical incremento tanto en velocidad vertical como horizontal puede ser desorientador.

Una buena forma de agregar solo un nuevo elemento —velocidad— a ese escenario es utilizando ambas bandas delanteras. Usando el accionar de las dos bandas delanteras para la aproximación final se siente muy diferente para un paracaidista que ha volado solamente con comandos. Hace falta mucha práctica para ser realmente capaz de utilizar las bandas como mecanismo de control. Recuerda mantener firmemente los comandos en tus manos mientras realizas estas maniobras. Comienza con muy poco accionar y trabaja a partir de allí. Estas maniobras requieren paciencia y mucha práctica.

Inicialmente, intenta volar usando ambas bandas por encima de los 2.500 pies. Serás capaz de sentir la cantidad de presión que necesita, así como también cuanto tiempo el velamen aguanta su posición antes de que la presión de las bandas delanteras se incremente y las bandas se salgan de tus manos. Debes practicar esta maniobra repetidamente, usando tu altímetro para determinar la cantidad de altura que pierdes durante cada inmersión de bandas delanteras antes de intentarlo en el aterrizaje.

Para aterrizar, tracciona ambas bandas delanteras de 3 a 5 pulgadas y durante 3 a 5 segundos entre los 300 a 400 pies por encima del suelo, y luego deja que las bandas se vuelvan gentilmente a la posición de vuelo pleno. Puedes como no sentir la velocidad que tu velamen ha ganado, y hasta quizás puedas sentir como el velamen pierde esa velocidad al regresar a su vuelo normal. Si tu velamen aún tiene la velocidad agregada al momento de hacer el flare, notarás un flare más poderoso y responsivo.

A medida que vayas progresando, mantente firme a la regla de 3 a 5 pulgadas y 3 a 5 segundos. Traccionar las bandas delanteras demasiado no ayudará para que tu velamen vaya más rápido; solo estarás deformando el velamen y lo harás menos aerodinámico. Y probablemente no seas capaz de aguantarlo más que 3 a 5 segundos, porque tu velamen generará mucha velocidad y se recuperará de la inmersión por las suyas (a ésto se lo conoce como el arco de recuperación natural del velamen). Luego de mucho, mucho, practicarlo, puedes empezar a ajustar la altura a la que traccionas las bandas delanteras, pero siempre recuerda dejarle a tu velamen al menos unos segundos de vuelo normal (o sea, no tires de las bandas por algunos segundos) antes de aterrizar. Si intentas aterrizar manteniendo presión en las bandas delanteras, es muy probable que sufras masivas lesiones.

#24 – Maniobras de 90 grados de banda delantera.

Aquellos paracaidistas que estén considerando aprender a realizar maniobras con bandas delanteras para aterrizar deberían haber hecho como mínimo 200 saltos específicamente  dedicados a ejercicios de control de velamen y deben saber como detener una inmersión antes de proceder. Además, deben consultar con sus instructores locales y Asesores de Seguridad y Entrenamiento por información particular a sus circunstancias. Sin importar el nivel de experiencia del paracaidista, debería practicar estas maniobras cerca del piso solo cuando utilice un velamen con el cual está familiarizado, en una zona de saltos que conoce bien, en condiciones en las que se sienta cómodo y mientras sea un paracaidista activo.

Cuando empieces, practica giros de banda delantera de 90 grados a alturas por encima de los 2.500 pies y despejado de otros paracaidistas. Descubrirás que el arco de recuperación natural del velamen se nota mucho más con maniobras de una sola banda delantera que con ambas bandas delanteras. Si ves que no puedes aguantar la banda el suficiente tiempo para un giro de 90 grados, utiliza los comandos para frenar el velamen primero y luego tracciona la banda —verás que el velamen se quedará en esa inmersión por más tiempo (es decir, perderá más altura) y ganará más velocidad. Recuerda consultar tu altímetro frecuentemente para evaluar cuanta altura pierdes con cada maniobra.

A medida que empieces a aprender a utilizar un giro de banda delantera de 90 grados, vuela hacia tu patrón con anterioridad. Gira en final de 100 a 200 pies más alto de lo normal tirando gentilmente de una banda 3 a 5 pulgadas. Recuerda mantener los comandos en tus manos mientras lo haces. Ganarás velocidad y perderás más altura que si hubieses  hecho un giro de comandos, porque tu velamen está volando más eficientemente. Una vez que liberes la banda, la velocidad rápidamente irá en decremento, y tu velamen volverá a su velocidad normal de vuelo unos segundos después de que hayas soltado la banda. Si hay alguna velocidad residual cuando aterrizas, tu flare será más poderoso y responsivo. Si decides disminuir la altura a la que giras, hazlo incrementalmente y gentilmente, y siempre asegúrate que tu velamen tiene tiempo para recuperarse completamente de la inmersión.

#25 – Trabajo relativo de velamen sin contacto.

Los paracaidistas deberían practicar este ejercicio fuera de la zona de espera de la zona de saltos y bien por encima de los 2.500 pies. Los novatos deberían volar con un compañero mucho más experimentado que esté volando un ala similar y una carga alar similar.

Comienza tu trabajo relativo de velamen sin contacto saliendo a máxima altura y abriendo alto, quizás inmediatamente después de despejar el avión. Luego una persona vuela de base mientras la otra trata mantenerse cerca y a nivel. La persona volando como base debe entonces gentilmente girar, aplicar comandos o hacer giros con arnés y bandas de manera que la persona que lo persigue tiene que usar todo su control del velamen para continuar volando relativo. Te volverás mucho más consciente de cómo vuela tu velamen.

Establezcan la altura de fin de salto en la cual ya no intentarán volar cerca uno del otro. En el Manual de Información del Paracaidista, Sección 6-6, Formaciones de Velámenes, se recomienda que los paracaidistas no inicien ensambles por debajo de los 2.500 pies, y esa es probablemente una buena altura a utilizar para saltos sin contacto,  también. Es absolutamente crítico que planeen el salto y luego salten el plan (plan the dive, dive the plan) — apéguense ya sea a volar como base o cazador en cualquier salto dado, y bajo ninguna circunstancia vuelen directamente uno hacia el otro. Tengan en cuenta que mientras mayor sea la carga alar, mayor será la velocidad de avance que tendrán y más rápidamente se acortarán las distancias; no pierdan de vista la zona de aterrizajes y ocúpense de la altura para no aterrizar fuera de la zona de saltos.

No necesitas chocar contra los tubos, engancha tus pies en las cuerdas del otro velamen o camina sobre el extradós para sacar el mejor provecho de este ejercicio. Simplemente haz este ejercicio varias veces con la misma persona, y trata de refinar qué tan prolija y suavemente puedes controlar tu velamen relativo a la otra persona. Este tipo de trabajo relativo es una de las más desafiantes y beneficiosas cosas que podrás probar en el cielo.

Avanzando.

Estos ejercicios son con la intención de que sean tanto divertidos como desafiantes mientras progresas y aprendes más sobre cómo vuela tu velamen. Asegúrate de buscar un instructor de pilotaje de velamen experimentado. Practica cada nueva maniobra en altura hasta que sea fluida y seas competente antes de probarla cerca del piso o progresar a otros ejercicios. Si te sientes incómodo con un ejercicio en altura o si un paracaidista experimentado te aconseja no intentar un ejercicio particular cerca del piso, toma el camino seguro.

La mayoría se manifiesta en una carga con un objetivo para la porción de caída libre de un salto pero no para el vuelo de velamen. Si planeas tu salto tanto para la parte de caída libre como la parte de velamen, te encontrarás convirtiéndote en un paracaidista mucho más talentoso y calificado que antes. Se deliberado en tu progresión, y no tengas miedo de probar cosas nuevas!

Sobre el autor

Alan Martinez Alan Martinez es instructor AFF y Examinador de Entrenadores, D-29572, admite libremente que no es el mejor piloto de velámenes. sin embargo, siempre trabaja para mejorar sus habilidades y le gusta ayudar a otros a que mejoren las suyas, también. Tiene aproximadamente 1.400 saltos y divide su tiempo entre el Centro de Paracaidismo Mile-Hi en Longmont, Colorado y el cercano tunel de viento SkyVenture Colorado.